La televisión a Venezuela llegó en la
década de los ochenta, tal vez antes. Sólo unos pocos amantes de la modernidad
y sin miedos a observar que el mundo avanzaba, porque hasta a eso le hemos
tenido miedo, se inclinaron por comprar un equipo que como lo dijo “manuelito”,
un compañero de trabajo de mi papá, lo transportaba a uno a observar eventos
con mejor perspectiva que los mismos
presentes.
A los pueblo, la tecnología llega a
caballo, y fue una odisea total que en mi casa llegara la TV. Bastó que mi
abuela muriera en 1985 para que mi mamá llevara a casa un televisor a blanco y
negro, marca RCA, de dos perillas, que le pertenecía pero que por la enfermedad
de mi abuela, se lo había dejado a ella. Igual, ¿para qué?, sólo se venían dos
canales, RCTV y Venevisión. Al mismo tiempo que la tecnología tocara la
puerta de mi casa, aunque la lavadora ya era parte de la familia, montaron una
antena repetidora en Mupate, una montaña que decora a Pueblo Llano y que mejoró
la señal notablemente.
Eso cambió la dinámica del pueblo, la gente
empezó a comprar televisores y yo veía como cada semana mi padre traía
televisores en el bus que conducía, porque la gente quería vivir en carne
propia lo que era ver una novela, Cine Millonario (se me cayó la cédula) o el noticiero. Nosotros, dejamos de dar patadas a
una pelota en el garaje de la casa, donde nos reuníamos hasta 10 niños para jugar
una partidita. Ese grupo de notables deportistas se enfocó en enamorarse de
Mazinger Z, una serie de TV oriental que desarmó mas de una “caimanera” de
niños. La perilla del Tv bailaba entre el Zorro, otra serie de espada chines, si
esa es la palabra correcta, y Mazinger Z y tarde a tarde, era la lucha por ver una de las
series.
Una tarde cualquiera, RCTV el mismo canal
que transmitía el Zorro, anunciaba un juego de Venezuela, no era conocida como
La Vinotinto, y enfocaba la cara de cada
uno de los jugadores. Yo no los identificaba, pero promocionaba el juego con
aquel gol de René Torres ante Argentina, que meses después se coronaría como la
campeona mundial de México 86,
derrotando a Alemania con el mismo marcador con el que derrotó a
Venezuela.
Ese gol, fue quizás
mi primer acercamiento positivo con el fútbol nacional, y me dio esa sensación
eterna de que los resultados históricos son eso, históricos, pero que
afortunadamente la historia cambia, se reescribe.
El tiempo, me dio para entender el
fútbol y siendo cualquier aficionado me tocaba resaltar los logros del fútbol
nacional. Era como patear una pelota con la cancha inclinada en contra, pero
patada al fin. Luego con papel en mano,
me gustaba repasar las revistas y periódicos para hacer anotaciones que me dieran detalles y
respaldar con números mis patadas.
Hace algunos años escuché la palabra
Dejavu, esa que te lleva un tiempo atrás pero lo relacionas con algo del
presente, y precisamente cuando anunciaron el juego entre Venezuela y
Argentina en Mérida, empecé a buscar
relaciones entre esas tres palabras y lo único que encontré fue aquel
metrallazo que le metió René Torres a Argentina luego de robarle la pelota a
Daniel Pasarella, uno de los defensores con mas goles en el mundo.
Ese juego, que según Lázaro Candal
paralizó Venezuela por lo que representaba esa selección de Pumpido, Pasarella,
Burruchaga, Maradona, Batista, entre otros, ante una devaluada Venezuela,
representó el primer juego de eliminatoria de ambas selecciones con miras a
México 86.
Argentina era un equipo fuerte en defensa, tanto así
que salvo Venezuela y Perú en eliminatorias mundialistas además de Alemania en la final del campeonato mundial México
86, fueron los únicos que le anotaron dos goles a los sureños. La prueba en
defensa no terminó allí, porque en la Copa América de Argentina 1987, ningún
equipo tampoco logró anotarle mas de un tanto y salvo la canariña en la Copa
América de 1989 realizada en Brasil, su defensa era sinónimo de fortaleza y no
permitía goles o sólo uno para los mas calificados, atrevidos y osados.
La gran prueba venía en el venidero mundial
de Italia 90, a defender su título, donde a pesar de llegar instancias finales
y enfrentarse a potencias como Brasil, Italia, Yugoslavia y Alemania, estos
últimos los más goleadores en la fase de grupos del torneo ninguno logró
anidarle dos goles.
Pero mi inquietud fue mas allá. El de
recibir dos anotaciones en premundiales sólo había sido posible en las
eliminatorias para el mundial de México 1970. Desde ese año, fueron René Torre
y Hébert Márquez los que le rompieron el maleficio. Hay que hacer notar, que
Argentina no disputó algunos premundiales por ser sede y campeona mundial, pero
igual es un récord que ostentan en los libros negros del bicampeón mundial.
Sígueme y echemos cuentos @jesusalfredosp
Si no me sigues te sigo, no es acoso.
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